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¿Qué es la normalidad? El juicio normalizador desde la perspectiva de Michael Foucault

Bienvenidos a un nuevo artículo de transpersonal playa, el tema de ahora, trata sobre un término que muchos consultantes o clientes suelen expresarme con preocupación, incuso como un motivo para acudir a terapia, y es el concepto relacionado con la “normalidad”, y es que en nuestro vivir cotidiano escuchamos expresiones como “x puede hacer esto y tú no puedes” o “todos tienen logrados ciertos objetivos y tú no lo has logrado, algo anda mal en ti”, en este tipo de comentarios,  donde  se tiende a comparar a la persona, insertándola en cierto standard y expectativa que debe cumplirse, en caso de no hacerlo,  se evalúa a la persona a tal grado, que ella misma  puede llegar a auto violentarse o descalificarse, antes de cuestionar  ese criterio o norma bajo el cual está siendo observado. 

Pero acompáñenme a explorar este concepto de normalización o juicio normalizador. Desde una postura común se da por sentado que lo normal es lo que más se repite o la mayoría puede realizar, sin embargo, desde la perspectiva del filósofo, psicólogo e historiador Michael Foucault, la normalización o juicio normalizador es un mecanismo del poder que opera en las sociedades modernas, con el fin de establecer y mantener sus normas de comportamiento, pensamiento e identidad. Durante este proceso, los individuos son evaluados, categorizados y clasificados en función de su conformidad con las normas. Aquellos que se desvían de las normas son sujetos a medidas correctivas para alinearse con lo que se considera normal.

 


Pero retrocedamos un poco para aclarar que es lo que se puede entender por poder, de manera general, el poder significa ser capaz, tener fuerza para algo, así como el ser potente para lograr el dominio o posesión de un objeto físico o para el desarrollo de tipo moral, político o científico.



No obstante, es importante remarcar que el poder tiene diferentes sentidos, en el caso de Foucault, este poder se define como aquella estrategia y principio, que opera, rige y designa las relaciones entre los sujetos que forman un grupo; aunque existen desde este autor muchos tipos de poder, podríamos dividirlo principalmente en poder político y económico, y para ejercerlo se emplean técnicas de amaestramiento, procedimientos de dominación, y sistemas para obtener la obediencia. Este poder se ejecuta sin preguntarles a los participantes o sujetos cómo, por qué y bajo qué derechos y normas aceptan ser sometidos.

 

Una vez teniendo una idea de lo que es este poder, volvamos a nuestro tema de la normalización, la norma es polémica porque sólo es norma en la medida en que es un acto de corrección sobre una existencia. Una vez que se establece y ha sido insertado en la persona, el saber normalizante genera en el individuo una adquisición cognitiva (aprendizaje, conciencia, forma de entender y situarse en el mundo), por parte de una instancia ajena a él, y principalmente, esta aplicación impositiva continua, se afina y prolifera en su ejercicio mismo, favoreciendo a su vez dos procesos distintos pero simultáneos: señalar desviaciones y jerarquizar cualidades, por un lado, y castigar o recompensar por otro.


Esto podemos observarlo en infinidad de valores y expectativas que se establecen y promueven en nuestra cotidianidad, por ejemplo, a la persona se le fomenta la eficacia o eficiencia como un principio de acción y pensamiento, esta misma persona posteriormente una vez que ha adquirido y hecho parte de sí este principio, corregirá a otros hacia la eficiencia y castigará y criticará a quien se aparte de dicho principio, incluyéndose el mismo.


Para llegar al establecimiento de la norma, como vemos, puede haber varios medios, desde uno tranquilo o no agresivo, donde el individuo va auto disciplinándose para ajustarse a ella, hasta aquel, que en dado caso de que la persona no se ajuste o llegue a desafiar la norma, el poder utilizara medidas violentas y restrictivas para hacerlo, para ello cuenta con instituciones con conocimientos profesionales para lograr esta corrección.  Así las prisiones, policía, sistema judicial, y hospitales psiquiátricos por mencionar algunos, desempeñan un papel crucial en la creación y aplicación de estas normas, ejerciendo control sobre los individuos y sus comportamientos.


Utilicemos el ejemplo de un hospital psiquiátrico. Desde la forma y distribución del edificio, la manera en que se clasifica a los “enfermos”, los roles de los profesionistas e internos que en él conviven, hasta las actividades programadas que se realizan, están estructurados bajo ciertos criterios normativos. Para ello se realizan distintos tipos de estrategias, desde conocimientos científicos hasta jerarquías sociales, para el ajuste de todos, se llevan a cabo vigilancia, mediciones, recompensas, castigos, etc. Todo esto hasta lograr las conductas y pensamientos correctos, sanos, deseados, etc.

Por último, habría que señalar que donde existe poder y normalización, existe disidencia y resistencia hacia este mismo, con el objetivo de subvertir, cuestionar y desafiar estas normas, los grupos crean espacios para la igualdad y diversidad. Pensemos en la historia de grupos minoritarios como la comunidad que en el pasado fueron tachados o clasificados como indeseados o incluso enfermos, como la comunidad lgbtiq+, a través de resistir estos juicios y conocimientos, fueron buscando que dejara de estigmatizarse su preferencia y pudiera ejercerse la lucha por sus derechos, otro caso puede ser la comunidad autista, donde se busca que deje de considerarse un trastorno o enfermedad mental, simplemente por no ajustarse al capacitismo económico. De esta manera se buscan formas de vivir más inclusivas.  






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