Violencia en el estadio corregidora, La paradójica masculinidad, premiada y castigada en el deporte.

Hace unas semanas en México, la nota sensacionalista invadió los periódicos y redes sociales:

“Difícil de creer” “Aterrador momento” “Se desata la violencia” “Venganza entre porras” entre otros encabezados.

Pero, ¿Realmente fue algo inesperado?, ¿Fue un suceso aislado?, o este evento tiene una lógica poco visible que le precede.


Desde el análisis de género y desde la visión de una masculinidad construida, este evento es la consecuencia de muchos factores previos que se invisibilizan en sociedades violentas y patriarcales como la mexicana.

Basta hacer un análisis concienzudo del discurso de los comentaristas de futbol, de cómo se fomenta la rivalidad más que la dinámica deportiva, del humor que gira alrededor del futbol, que en ocasiones cae en apología de delito. Los medios de socialización se han encargado de fomentar y ligar el poder en función de los resultados de un evento deportivo, el supuesto ganador se autoriza a ridiculizar y violentar al equipo que se asume perdedor; por su parte el equipo en desventaja de goles, naturaliza que tendrá que vivir violencia de diversos tipos, resultado de su desempeño.


El esfuerzo lo determina un número llamado gol, dejamos en segundo plano, el espíritu deportivo, el trabajo en equipo, la confianza, la salud y el auto cuidado, para darle prioridad a resultados numéricos y al seguimiento de reglas rígidas..

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