E n enero la mente se adelanta. Empieza a evaluar meses que aún no existen, escenarios que todavía no han ocurrido y resultados que no se pueden comprobar. Aparecen pensamientos como “¿y si no puedo?”, “¿y si otra vez no sostengo el cambio?”, “¿y si nunca soy constante?”. No surgen de la nada ni significan que algo esté mal contigo. Son intentos de la mente por anticiparse, por protegerte de una posible decepción futura. El problema es que, cuando el futuro se vuelve el centr