Importancia de hablar de sexualidad con los adolescentes

De acuerdo con un estudio reciente de INEGI (2017) con datos de la Encuesta Nacional de la Dinámica Demográfica 2014, en México, la edad mediana de la primera relación sexual de las mujeres en edad fértil para 2014 fue de 17.6 años. En cambio, según la misma encuesta en 2009 se señalaba una edad mediana de 19 años en el mismo grupo de mujeres, lo que significa una reducción en la edad de inicio de la vida sexual.

El tema de la sexualidad varía dependiendo de cada cultura, pero uno de los derechos humanos más importantes de la infancia es el sentir que su cuerpo les pertenece, aprender a cuidarlo, conocerlo y quererlo; a vivir de acuerdo a sus necesidades y no exponerles a contenidos o prácticas inapropiadas. Las niñas y los niños tienen derecho a recibir la formación necesaria para su desarrollo sexual saludable, lo que definitivamente hará más fácil enfrentar los cambios que siguen en la pubertad y adolescencia. La educación integral en sexualidad es importante en todas las etapas de la vida incluyendo la infancia, (por supuesto, tomando en cuenta la edad es la información que se le proporcionará), pues además contribuye a la prevención del abuso sexual.

Por los cambios de maduración sexual es muy probable que los y las adolescentes tengan contactos sexuales. Por ello, lo más adecuado es que cuando lo hagan cuenten con la formación necesaria que les permita tener prácticas seguras y con responsabilidad.

Recordemos que, sin importar el contexto en el que se desenvuelvan las y los adolescentes, una de las constantes en esta etapa son los cambios de maduración sexual (en lo físico, psicológico y social) que pueden llevar o no, al inicio de la vida sexual activa, es decir, tener encuentros sexuales con otras personas. A diferencia de la niñez, en la adolescencia, los cambios hormonales generan una mayor atención en las sensaciones físicas, ya sean resultado de una experiencia erótica individual o del contacto con otras personas. Así que, se les hable o no acerca de la sexualidad, es muy probable que los contactos sexuales se presenten sin que como adultos, ustedes lo puedan evitar. Por ello, lo más adecuado es que cuando lo hagan, las y los adolescentes cuenten con la formación necesaria que les permita tener prácticas seguras y con responsabilidad.

Si durante la adolescencia hay altas probabilidades de que se inicien las relaciones sexuales, la educación e información sobre sexualidad es necesaria pues contribuye a disminuir las prácticas de riesgo que se reproducen por la tendencia a la temeridad en esa etapa de la vida.

El inicio de la vida sexual por sí mismo no es una práctica de riesgo, siempre que sea una decisión libre, consciente e informada. Sin embargo, esto no siempre ocurre así, generando el riesgo de un embarazo no planeado y/o no deseado. Y, dependiendo del tipo de contexto social, este inicio de la vida sexual activa puede ser alentado por las diferentes redes sociales de las personas y las ideas del sistema sexo-género, provocando que, en ocasiones, más que un evento de tipo personal se convierta en un evento de tipo social que debe de cumplirse para pertenecer a un grupo social, para tener un valor más elevado dentro de éste o para acceder a ciertos derechos.

A mayor información adecuada que tengan los adolescentes, mayor tiempo se posponen las relaciones sexuales.

De acuerdo con las investigaciones especializadas, las y los adolescentes que tienen mayor comunicación con sus madres y padres acerca de la sexualidad tienden a posponer el inicio de las relaciones sexuales, a tener menos parejas, o a utilizar condón y otros métodos anticonceptivos cuando deciden iniciar la actividad sexual con su pareja.