E n muchas familias, expresar cariño hacia los hijos a través de elogios y palabras de admiración es algo habitual y positivo. Decirles que son importantes, valiosos o capaces puede fortalecer su autoestima y su seguridad. Sin embargo, cuando estos elogios se transforman en una constante idealización —“eres el mejor”, “nadie es como tú”, “tienes que cumplir lo que espero”, “no puedes fallar”— pueden convertirse en una forma sutil de maltrato emocional. Este tipo de maltrato n