El síndrome de Ulises

En #México el tema #migratorio es muy complejo, al desarrollarse en él diversos tipos o flujos migratorios como son: la migración de origen, tránsito, destino y retorno. Según información de la Organización Internacional para la Migraciones (OIM), el corredor migratorio México-Estados Unidos es el más transitado del mundo, al ser Estados Unidos de América el principal destino de la #migración mundial actualmente.

Las estadísticas nos dan cuenta de que México es un país en el cual el tema migratorio esta intrínsecamente ligado a nuestro contexto de vida, tanto en contextos de movilidad regulares como irregulares. Los altos índices de migración irregular que se presentan en México (tanto de personas extranjeras en tránsito a Estados Unidos de América como de mexicanos que aspiran llegar y vivir en ese país) hacen necesaria una aproximación al tema migratorio que parta de la generación de una política pública que contemple la complejidad de la situación, la responsabilidad compartida de los países en nuestra región, pero, sobre todo, que tenga como base a los derechos humanos y el concepto de #seguridad humana.

Las relaciones entre el estrés social y la salud mental constituyen un tema cada vez más relevante en la investigación y en la atención clínica (mobbing, burning-out…). Pero si existe un campo estrechamente relacionado con la salud mental, esa área es el de las migraciones del siglo XXI. Emigrar se ha convertido hoy para millones de personas en un proceso que posee unos niveles de estrés tan intensos que llegan a superar la capacidad de adaptación de los seres humanos. Estas personas son las candidatas a padecer el Síndrome del Inmigrante con Estrés Crónico y Múltiple o Síndrome de Ulises El conjunto de síntomas que conforman este Síndrome constituyen hoy un problema de salud mental emergente en los países de acogida de los inmigrantes.


¿Qué podría pasar con un #inmigrante a nivel #psicológico y #emocional?

El Síndrome de Ulises o síndrome del emigrante con estrés crónico y múltiple es un cuadro de #duelo migratorio extremo, no un trastorno mental, que aparece en los inmigrantes que viven situaciones muy adversas (angustia crónica, sumado por estrés y algunas reacciones disociativas soledad, exclusión, miedo e indefensión) al verse forzados a vivir en un país o lugar que no es el suyo, fuera de todo lo que conocen durante un periodo largo o no predichos.. Este cuadro fue descrito el año 2002 por el doctor Joseba Achotegui.

El nombre de este #síndrome se le atribuye al personaje Ulises de la famosa obra la odisea, en el cual, él se enfrenta a un largo viaje lejos de su hogar y familia y es víctima de adversidades u obstáculos que repercuten en él emocionalmente.

Si bien sabemos el fenómeno de la inmigración tiene bastantes riesgos que ponen la vida de estas personas en juego y también amenazan su #estabilidademocional , enfrentados y llevados a un límite con el cual vienen enfermedades de salud, amenazas, racismo, o xenofobia o delincuencia y en muchas ocasiones morir en un accidente o también asesinados. Las razones por la que una persona decida inmigrar a otro país pueden ser por diferentes y los factores que le atribuyen a esta fuerza de motivación suelen ser los mismos para todos (mejoría económica, guerras, una buena calidad de vida).


Existe una relación directa e inequívoca entre el grado de estrés límite que viven estos inmigrantes y la aparición de sus síntomas psicopatológicos. El Síndrome del Inmigrante con Estrés Crónico y Múltiple se caracteriza, por un lado, porque la persona padece unos determinados estresores o duelos y, por otro lado, porque aparecen un amplio conjunto de síntomas psíquicos y somáticos que se enmarcan en el área de la salud mental


A la hora de identificar el síndrome, subraya el experto el doctor Joseba Achotegui. que existen siete duelos en la migración:


1. La familia y los seres queridos, sobre todo si se dan separaciones forzadas de hijos pequeños.

2. La lengua.

3. La cultura (costumbres, valores…).

4. La tierra (paisajes, colores, luminosidad, olores, temperatura…).

5. El estatus social (acceso a oportunidades, papeles, trabajo, vivienda, sanidad…).

6. El contacto con el grupo de pertenencia (prejuicios, xenofobia, racismo…).

7. Los riesgos para la integridad física (en el viaje migratorio, accidentes laborales, persecución., indefensión…).


Los síntomas con más frecuencia en la sintomatología del área depresiva son:

§ La tristeza:

Que expresa el sentimiento de fracaso, de indefensión aprendida, de desistimiento ante los duelos extremos a los que debe hacer frente el inmigrante en situación límite.

§ El llanto:

En estas situaciones límite lloran tanto los hombres como las mujeres, a pesar de que los hombres han sido educados en casi todas las culturas en el control del llanto.

§ La culpa:

Se expresa con menor frecuencia e intensidad en culturas no occidentales, en las que no se considera que el ser humano es el centro del mundo, sino que forma parte todo el conjunto de la naturaleza. Se sabe que se da el doble de sentimiento de culpa en los pacientes depresivos occidentales que en los pacientes de otras culturas.

§ Las ideas de muerte:

A pesar de la gravedad de los factores estresantes, estas ideas no son frecuentes en estos inmigrantes. Puede tener sentimientos de tristeza, pero aún conserva una esperanza que le impulsa a desear seguir viviendo. Un factor que protege de modo muy significativo de las ideas de muerte en los inmigrantes es la intensidad de sus sentimientos religiosos.


Los síntomas con más frecuencia en la sintomatología del área de la ansiedad son:


§ Tensión, nerviosismo:

Es un síntoma muy frecuente que expresaría el enorme esfuerzo, la lucha que supone afrontar las adversidades que conlleva emigrar en estas condiciones.


§ Estrés y ansiedad: al enfrentarse a una nueva vida, y nuevas condiciones a las que están expuestos pueden desarrollar incluso angustia, miedo o inseguridad, ya que en ocasiones se sienten desvalorizados y pueden creer en estar peligro en constante tiempo.


§ Preocupaciones intrusivas y recurrentes:

Se hallan en relación a la extrema complejidad y dificultad de la situación en la que se encuentran estos inmigrantes extracomunitarios. Hay un enorme acúmulo de sentimientos contrapuestos, que cuesta integrar. El inmigrante ha de tomar muchas y graves decisiones, a veces en muy poco tiempo y con escasos medios de análisis, lo cual conlleva una enorme tensión.


§ Irritabilidad:

No es un síntoma tan frecuente como los anteriores. De todos modos, se ha de tener en cuenta que tiende a expresarse menos en inmigrantes procedentes de culturas orientales que controlan más la expresión de las emociones. Este síntoma se ve más en menores. La irritabilidad es frecuente en las bandas juveniles.


Insomnio:

Las preocupaciones recurrentes e intrusivas dificultan el dormir. La noche es el momento más duro: afloran los recuerdos, se percibe con toda su crueldad la soledad, el alejamiento de los seres queridos, la magnitud de los problemas a los que debe hacerse frente.


§ Aislamiento social, problemas de bajo autoestima o de bajo auto concepto social: en cuanto a posiciones económicas y sentirse rechazados, que les genera un desequilibrio y una desadaptación en funciones básicas como problemas para dormir o alimentarse.

Los síntomas con más frecuencia en la sintomatología del área de la somatización son:

§ Cefalea:

Es uno de los síntomas más característicos del Síndrome de Ulises, ya que se da en una proporción superior a la de los autóctonos que viven situaciones de estrés. En un estudio reciente el 76,7% de los pacientes con el Síndrome padecían cefalea.

§ Fatiga:

La energía se halla ligada a la motivación y cuando la persona durante largo tiempo no ve la salida a su situación hay una tendencia a que disminuyan las fuerzas.


Los síntomas con más frecuencia en la sintomatología del área confusional son:

§ Fallos de memoria.

§ Falta de atención.

§ Sentirse perdido -incluso perderse físicamente-.

§ Hallarse desorientados a nivel temporal.


En ocasiones pueden desarrollar alcoholismo o drogadicción como respuesta a la presión de tener éxito en encontrar un mejor estilo de vida y estar cocientes de poder fracasar en múltiples intentos aparte de enfrentar el duelo de la separación y la distancia de sus seres queridos más una constante lucha de supervivencia que le genera todo lo antes ya mencionado.



Este síndrome no es como tal un trastorno, pero en base a el puede ser el detonante para que se manifiesten o desarrollen uno o algunos otros por lo que requiere un tratamiento o una intervención adecuada, con un especialista psicólogo o psiquiatra. Muchas veces los catalogan como enfermos mentales, aunque lo único que tiene es estrés que necesita ser descargado.


Para poder diagnosticar este síndrome hay que enfocarnos fuertemente en las condiciones sociales o factores que pueden percibirse como hostiles para así poder detectar otro tipo de trastorno o malestar, ya que muchos desconocen las causas o circunstancias y terminan diagnosticando otro tipo de trastorno.



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