La influencia de las emociones en el aprendizaje




Se ha encontrado que las emociones ayudan a fomentar el aprendizaje, ya que pueden estimular la actividad de las redes neuronales, reforzando las conexiones sinápticas. Por lo tanto, se ha evidenciado que los aprendizajes se consolidan de mejor manera en nuestro cerebro cuando se involucran las emociones.

Es importante indicar que la amígdala y el hipocampo son las dos regiones cerebrales más relevantes para el aprendizaje. Ayudan a decidir el carácter de las reacciones (positivas o negativas) ante la información que ingresa al cerebro a través de cualquier estímulo.

Las emociones “positivas” como la alegría, son las que se relacionan con un aumento y mejora en la consolidación del aprendizaje. Por lo tanto, cuando el ambiente es positivo en el aula, el cerebro emocional recibe de mejor manera los estímulos externos. En consecuencia, los conocimientos se adquieren con más facilidad y lo aprendido se mantiene en el tiempo.

Por el contrario, cuando el aprendizaje se acompaña de emociones “negativas” como rabia o miedo o frustración, el efecto es contrario. En este caso, el proceso se retrasa y se vuelva más complicado aprender. Teniendo el efecto contrario en los procesos educativos y siendo imprescindible evitar este tipo de emociones en el aula.


LA INTELIGENCIA EMOCIONAL EN LA EDUCACIÓN

Esta se define como la capacidad para razonar aspectos relacionados con las emociones y entender el potencial que tiene para guiar y mejorar nuestros pensamientos. Como resultado, se tiene una estructura de pensamiento flexible, alta autoestima

y adaptación de pensamiento hacia múltiples situaciones que ayudan a tener relaciones gratificantes.

Para la inteligencia emocional, existen varios modelos explicativos, pero sin duda, el más conocido es el modelo de Goleman. Para él, la inteligencia emocional es la clave para resolver problemas vitales. Este modelo se conforma de 4 partes:

Conocimiento de uno mismo: se enfoca en el autoconocimiento emocional, aprendiendo a atender, reconocer y expresar nuestros propios sentimientos y emociones.

La autorregulación: se centra en la capacidad para manejar las emociones y tener beneficios de las mismas. Se integran aspectos como adaptabilidad, optimismo, etc.

Conciencia social: conformado por la empatía y la conciencia de las organizaciones sociales, siendo vital para desarrollar buenas relaciones interpersonales.

Regulación de las relaciones interpersonales: abarca competencias de liderazgo, manejo de conflictos y trabajo en equipo.


Por lo tanto, el desarrollo y manejo de estas habilidades ayudarán a que el aprendizaje sea mucho más adecuado. En otras palabras, el control de la emoción permite que se encamine hacia un aprendizaje mucho más profundo y significativo. Como resultado, se promueve la autorregulación y manejo adecuado de las emociones y sentimientos. Convirtiéndose así en una vía que permita los aprendizajes de manera más profunda.

Lo que llamamos “educación emocional”, responde a las necesidades sociales y emocionales en la educación de las personas. Esto ayuda en el desarrollo personal y puede prevenir trastornos como la ansiedad y la depresión. Asimismo, desarrollará estrategias para resolver conflictos personales y sociales. Por lo tanto, es de gran importancia la implementación de este tipo de educación en los ámbitos escolares.


En este aspecto, el aprendizaje de las emociones y la aplicación y enseñanzas de conceptos como la inteligencia emocional, va a darles muchas ventajas a los estudiantes a nivel educativo y personal. Con la comprensión de sus emociones adquieren herramientas que pueden ayudarles en situaciones que se presentan con otras personas, o inseguridades personales que se puedan dar. También, ayudará en el aprendizaje de los conceptos enseñados en la escuela, ya que podrán cambiar las actitudes o manejar las emociones frente a los problemas. Por lo tanto, el aprendizaje será mucho más profundo y adecuado.

Es importante también mencionar la importancia que tiene que los docentes también reciban esta “educación emocional” debido a sus mejoras significativas a nivel profesional y personal. Específicamente, hablamos de una mayor conciencia emocional que da como resultado un pensamiento más regulado y respuestas más resolutorias. De esta manera, se promueve una mejora en las estrategias aplicadas y un aumento en las habilidades sociales.

En consecuencia, se podrán manejar de manera más asertiva diferentes tipos de problemas que se presenten dentro del aula. Por tanto, su aplicación se produce tanto en las actitudes de los alumnos frente a los profesores, como en la mediación de conflictos que se puedan presentar entre los estudiantes. Es decir, se promueven herramientas tanto en aspectos sociales como del mismo aprendizaje de la temática que se enseña.



CONCLUSIÓN

La emoción es una esfera fundamental de los seres humanos, por lo tanto, interviene en múltiples aspectos de nuestra vida. Ciertamente, la educación no es ajena a esta influencia. La enseñanza del manejo de las emociones en el ámbito educativo se vuelve una herramienta necesaria no solo para el aprendizaje escolar, sino para enfrentar los desafíos diarios.

Entender cómo las emociones pueden afectar distintos procesos como la memoria y la atención, ayuda no solo a los docentes en el momento de dar clases, sino también a los alumnos para que sepan cómo pueden influir en su aprendizaje. Finalmente, se hace imprescindible la enseñanza de regulación de emociones y de autoconocimiento para generar estrategias de confrontación frente a cualquier problema que se presente.



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