La influencia de las emociones en el aprendizaje




Se ha encontrado que las emociones ayudan a fomentar el aprendizaje, ya que pueden estimular la actividad de las redes neuronales, reforzando las conexiones sinápticas. Por lo tanto, se ha evidenciado que los aprendizajes se consolidan de mejor manera en nuestro cerebro cuando se involucran las emociones.

Es importante indicar que la amígdala y el hipocampo son las dos regiones cerebrales más relevantes para el aprendizaje. Ayudan a decidir el carácter de las reacciones (positivas o negativas) ante la información que ingresa al cerebro a través de cualquier estímulo.

Las emociones “positivas” como la alegría, son las que se relacionan con un aumento y mejora en la consolidación del aprendizaje. Por lo tanto, cuando el ambiente es positivo en el aula, el cerebro emocional recibe de mejor manera los estímulos externos. En consecuencia, los conocimientos se adquieren con más facilidad y lo aprendido se mantiene en el tiempo.

Por el contrario, cuando el aprendizaje se acompaña de emociones “negativas” como rabia o miedo o frustración, el efecto es contrario. En este caso, el proceso se retrasa y se vuelva más complicado aprender. Teniendo el efecto contrario en los procesos educativos y siendo imprescindible evitar este tipo de emociones en el aula.


LA INTELIGENCIA EMOCIONAL EN LA EDUCACIÓN

Esta se define como la capacidad para razonar aspectos relacionados con las emociones y entender el potencial que tiene para guiar y mejorar nuestros pensamientos. Como resultado, se tiene una estructura de pensamiento flexible, alta autoestima