La maldad y sus rostros

Durante el transcurso de la semana pude ver de primera mano un acto que ante mis ojos sería un acto de maldad, este evento lo estuve reflexionando durante todos estos días y fue por esto que quise hacer el presente artículo.

A lo largo del tiempo, me he planteado muchas preguntas nada sencillas como que es el mal o porque este es tan propenso y sobretodo como este nos puede afectar, bueno pues el día de hoy quiero hablemos de la maldad y como este término tan antiguo tiene tanta relevancia hoy como hace más de dos mil años atrás y como la podemos identificar. Cabe aclarar que no soy alguien creyente en algún tipo de fe religiosa, pero es uno de los temas que más me apasiona hablar y considero que tienen hasta cierto punto enseñanzas o herramientas que podemos usar en el mundo actual.

Primeramente, quisiera hablar de cómo este tema nos puede hacer en mejores personas y para esto me basare en un término llamado teología negativista. Durante finales de era clásica, la temprana filosofía cristiana desarrollo el concepto de teología negativa, la idea de que nunca seremos capaces de saber lo que dios es puesto que su infinitud y omnipotencia con inaccesibles para el limitado entendimiento humano. No podemos saber que es dios, pero podemos saber que no es dios. Por ejemplo, el odio, las guerras, el egoísmo y por su puesto la maldad, no serían lugares donde estaría dios.

Con esto me quise basar primeramente en ver cuáles eran los rostros que le dábamos al mal en tiempo antiguos para entender un poco de sus ideas y si estos siguen vigentes de alguna forma:


Seth

Quisiera iniciar con una de las culturas más interesantes para un servidor y como el daño a “tu propia sangre” puede ser uno de los actos más aversivo tanto de hoy en día como en la antigüedad.