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Responsabilidad afectiva


Hablar de responsabilidad afectiva implica hablar del comportamiento que desarrollas a la hora de relacionarte con otros, y es que cuando creamos vínculos y apegos en las relaciones interpersonales es importante reconocer y hacer conciencia desde donde nos estamos relacionando. Desde el miedo, desde la desconfianza, desde el amor o desde la apertura a la experiencia de crear relaciones sanas ya sean de amistad, familiares, laborales o de pareja.



A la hora de relacionarnos es necesario hacerlo bajo la responsabilidad que permite ver y aceptar la individualidad del otro y ésta se ve reflejada en cada uno de nuestros actos; para construir relaciones más equitativas y respetuosas.



¿Y como identificamos si tenemos o no responsabilidad afectiva?, si vemos que nos relacionamos desde la honestidad, el respeto, la empatía y la comunicación que requiere cada persona a la hora de vincularnos, así como, el cuidado de uno mismo sin dañar al otro. Ahora bien, ¿cómo saber si en el vínculo que estoy creando con alguien más existe responsabilidad afectiva?


La responsabilidad afectiva es aquello que no todos tenemos en primer lugar. Y aunque se logra apreciar no solo en el ámbito de pareja, también lo observamos en el de las amistades y las relaciones familiares. Las injusticias emocionales surgen al no medir cómo nuestras actitudes y nuestros comportamientos afectan a las personas que, supuestamente, queremos, la responsabilidad afectiva se nutre básicamente de dos aspectos clave: inteligencia emocional y respeto interpersonal.


Y es que somos seres que caen en el individualismo sin trabajar la aceptación del otro, esperamos que sea la otra persona quien se adapte a nuestra forma de ser, quien encaje en nuestras heridas y en nuestras experiencias dolorosas. Y es que atender las necesidades emocionales del otro no significa declinar o desatender las nuestras.


En terapia le comparto a mis pacientes que es importante encontrar un punto medio, un ganar-ganar en el que cada uno tenga la capacidad de cuidar y aceptar al otro sin dejar de verse a sí mismos.


A continuación, podrás Identificar en los siguientes ejemplos si eres o te relacionas con alguien carente de responsabilidad afectiva:


1. En primer lugar, encontramos el ghosting, esta práctica que se refiere a que una persona desaparezca sin explicación alguna, que deje en visto tus mensajes y su principal objetivo es no enfrentar cuando alguien o algo no es de su interés.

2. No podía faltarnos el Gaslighting, que se refiere al abuso psicológico y manipulación de la víctima manejando toda la información de la realidad para que llegue a dudar de su propia percepción de las cosas.

3. Finalmente, encontramos acciones que pueden identificar a una persona que no se responsabiliza de sus sentimientos, aquellas que crean promesas que no cumplirán, dan falsas esperanzas, dañan con actos o palabras e invalidan a aquellos con los que se relacionan.


Trabajemos en ser responsables, te dejo algunos de los elementos que necesitas para trabajar en tu responsabilidad afectiva:


1.- Responsabilízate de tus emociones, de tus sentimientos y de la forma en como los comunicas. Por ejemplo; es responsable mencionar que el enojo, tristeza, incomodidad o celos son tuyos y que es algo que tú necesitas trabajar.

2.- Expresa tus deseos o intensiones; es muy importante decir lo que buscas en el momento, con quien te relacionas.

3.- Relaciónate con empatía; es muy benéfico respetar y atender que los demás no piensan ni sienten como tú.

4.- Respeta la relación sin importar el tipo de vínculo; la responsabilidad se manifiesta respetando al otro en cualquier tipo de relación que estés construyendo.

5.- Establece límites y acuerdos, esto es fundamental para una relación sana

6.- Comprende a la otra persona

7.- Relaciónate con honestidad

8.- Reconoce tus errores


Y recuerda que, para ser afectivamente responsables, y tener relaciones sanas. No funciona Romper acuerdos, desaparecer de la vida de alguien sin darle explicación, mentir, ignorar lo que nos comunican las personas con las que nos relacionamos, o traspasar límites.


Si bien crear vínculos en los que exista la responsabilidad afectiva no va a impedir que nos hagan daño, pero sí podemos tener capacidad de ver quién es responsable afectivamente con ustedes y quién no, permitiéndoles distinguir entre vínculos sanos y dañinos, para dejar atrás a quienes les hacen mal.


Cabe mencionar, como anteriormente lo leíste, que no hay que dejarnos confundir y caer en la impresión de que la responsabilidad afectiva solo importa en vínculos románticos, sino también con nuestras amistades, familiares y vínculos laborales, en cada relación con el otro deberíamos de poner en práctica la responsabilidad, que es indispensable al momento de crear lazos basados en el cuidado y respeto mutuo.


“La responsabilidad afectiva es dejar claras tus intenciones y expectativas que tienes con las personas con las que te vinculas”.



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