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Aprendiendo a decir adiós

Actualizado: 29 abr

Seguramente has amado algo con todas tus fuerzas, todos hemos, en algún punto, sentido tanto amor por alguien o por algo que, cuando eso vemos que empieza terminarse es cuando más atención le ponemos o, mejor dicho, cuando más lo cuidamos. Comenzamos a experimentar la sensación de perdida, de que algo se va y corrígeme, pero ¿Te has preguntado por qué si amo algo tanto en mi vida lo debo soltar? ¿Por qué si amo algo tanto debo dejarlo ir?¿Por qué a veces es mejor decir adiós que quedarse? Te invito mas bien a reflexionar ¿Y por qué debes quedarte donde duele? ¿Por qué se está terminando o mejor dicho para que? Y es que, si era algo real ¿Por qué había de terminarse? Siempre le digo a mis pacientes cuando me mencionan que les dan miedo los “cambios”, les digo “a veces no es el temor al cambio, si no, a sus consecuencias; a llorar, a sufrir, a el dolor”.

¿Cuántas cosas puede ser capaz de hacer una persona por evitar el dolor de perder? ¿Cuánto puedes perderse una persona por evitar soltar? ¿Verdad que si no se consume eso que yo no suelto entonces quien se consume soy yo mism@? ¿Por qué nos cuesta tanto?


Cómo he escrito en otros artículos, nos da mucho miedo el dolor, nos da pavor el hecho de saber que viene esa oleada del dolor que implica perder. Nos da miedo la frustración, de que las cosas no hayan salido como esperábamos, es más, puede hasta darnos miedo equivocarnos tener que soltar algo que quiero en mi vida. Pero, créeme, si lo quisieras tanto tanto y,  si te hiciera tanto bien como tu te mereces, no estarías identificándote con este artículo, ni tampoco

se te pasaría por la mente el pensar que lo mejor

es decir adiós.


Y otras veces, créeme no tienes que despedirte, no tienes que hablar las cosas (cosas que generalmente ya están claras) muchas veces lo que más bien necesitas es irte de ahí. Una despedida muchas veces puede ser el pretexto para buscar escuchar algo de la otra persona para seguir quedándonos. Si sabes que te lastima tanto, pues es mejor que tomes tu maleta de dignidad y te vayas de ahí. Quizás en tu mente digas ¿Eso no es impulsivo? Pues si, es impulsivo, la impulsividad no siempre es un problema, a largar lo inevitable,  si es el problema muchas veces.


Imagínate un resorte que estiras y estiras y estiraaaaas, hasta que ¿Qué crees? Se rompe ¿Te has golpeado algunas veces con un resorte por quererlo estirar excesivamente? ¿Verdad que duele? Es decir, el dolor es inevitable pero muchas veces ya quedarte es doloroso, entonces ¿Por qué no irte y vivir el dolor pero con lo que si puedas controlar? Con lo que, si está en tus manos, con tu dignidad.


Aprender a decir adiós, es una cualidad que más que frialdad, da en nosotros seguridad, amor propio. Pues, sólo quien se quiere mucho se va de dónde no es apreciado, sólo quien ama de si mismo sabe dónde si tiene valor, dónde si va a obtener lo que necesita, es decir, dignidad. Quién dice adiós con amor y por amor, está poniendo por enfrente su dignidad.


Evita pensar en la dificultad y comienza a concentrarte en las ganancias. Yo siempre he dicho “en toda relación hay que saber cuándo hay que llegar pero también, hay que saber cuándo irse”. Hay quien se queda y como una vela, se consume. La espera, también enferma. Es mas te invito a reflexionar ¿Si no te vas de dónde no estás a gusto? El problema es el lugar, la persona, la situación o el verdadero problema eres tu?. Piénsalo y me cuentas.

Te invito a qué si no te sientes capaz de manejar por ti mism@ la situación entonces, confía en los especialistas, acércate a transpersonal playa nosotros te ayudaremos.




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