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El miedo, un aliado en el crecimiento personal.

Actualmente es importante trabajar los pensamientos y las emociones, son clave para ganar confianza, fortalecer la autoestima y alejar falsos temores que muchas veces paralizan e impiden avanzar y concretar nuestros objetivos y metas. Cuando perdemos el control de los miedos, pueden incluso terminar perjudicando severamente nuestra salud psicológica e integridad física.

“No es más valiente quien no tiene miedo sino quien sabe dominarlo”. El miedo es una emoción primaria y activadora que nos alerta de una posible amenaza, nos indica que debemos tomar medidas para protegernos y nos impulsa a la acción. No se trata de una emoción negativa, sino su objetivo principal es alertarnos de un peligro, ya sea en algún plano emocional o físico, y mantenernos a salvo, el problema viene cuando es el propio miedo el que no nos deja vivir.

El miedo resulta muy útil a la hora de escapar de peligros o potenciales peligros. Sin embargo, no hay que olvidar que también es una barrera que te impide vivir la vida. En caso, de que sea excesivo: "El miedo nos paraliza, nos bloquea mental y/o emocionalmente, y nos dificulta disfrutar en muchas ocasiones de los pequeños o grandes placeres de la vida". Tipos de miedo:


1. Miedo real

El miedo real hace referencia a un tipo de miedo que se construye a partir de componentes reales. Por ejemplo, el miedo a caer de un lugar alto poco seguro cuando existe la posibilidad real de caer al vacío.


Se trata de un patrón de activación fisiológica y emocional que tiene valor adaptativo, porque nos lleva a evitar el peligro de manera inmediata, muchas veces independientemente de nuestras intenciones conscientes.






2. Miedo irreal o irracional


El miedo irreal tiene su origen en un pensamiento imaginario, distorsionado y catastrofista. Por ejemplo, el miedo a hablar en público o el miedo a volar. Son miedos no adaptativos, en los que en realidad no existe un peligro real.


En muchos casos, este tipo de miedo puede transformarse en una fobia; es algo que ocurre cuando este malestar y las estrategias que utilizamos para evitar estos momentos interfieren de un modo con nuestra calidad de vida.

Existen cuatro formas diferentes para enfrentarse al estímulo amenazador: Inmovilizarse, amenazar o atacar, retirarse, y tratar de evitar el ataque del otro.

Las bases fisiológicas del miedo es la que no activamos de manera consciente, surge mucho antes de que nuestra razón haya podido decidir nada al respecto. Son muchas las áreas cerebrales relacionadas con el miedo. Estas son las más importantes:

Tálamo: decide dónde enviar datos sensoriales entrantes (de ojos, oídos, boca, piel)

Córtex sensorial: interpreta los datos sensoriales.

Hipocampo: almacena y recupera recuerdos conscientes; procesa conjuntos de estímulos para establecer el contexto.


Amígdala: decodifica las emociones; determina la posible amenaza; Almacena recuerdos de las emociones y del miedo.

Hipotálamo: activa la respuesta de "lucha o huida".

El miedo, también tiene familia, y se llaman: celos, vértigo, pánico, envidia, complacencia, control, perfeccionismo, ansiedad, estrés, duda para tomar decisiones, odio, enfado, rabia, vergüenza entre otras, y da lugar a una enorme cantidad de trastornos psicológicos. Entre ellos cabe destacar:


Ø Trastornos obsesivos compulsivos.

Ø Trastornos de ansiedad.

Ø Ataques de pánico.

Ø Síndrome de estrés postraumático.

Ø Fobias. Para que algo se considere una fobia deben darse en las siguientes características:

· Evitar inevitablemente el estímulo o la condición desencadenante.

· La sensación de miedo es desproporcionada en comparación con el peligro real de la misma.

· No podemos controlarlo.

· Producen un cierto grado de desasosiego y malestar.

· No existe una justificación real a ese sentimiento.

“El miedo siempre está dispuesto a ver las cosas peor de lo que son” -Tito Livio- El temor a fracasar ante nuevos retos es algo intuitivo, que nos viene dado por una herencia filogenética de nuestros antepasados.

Pero las ganas de conseguir nuestros objetivos son algo más personal que se esconden en cada uno de nuestros pensamientos y emociones. Por lo que esa lucha entre la genética y lo que pensamos es lo que conducirá a nuestras decisiones al éxito o al fracaso y en definitiva, a conseguir o no nuestros sueños.

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¿Cómo es vivir con miedo?

La mayoría de los temores que vivimos son preocupaciones y pensamientos irracionales que mientras más pronto empecemos a identificar y a manejar, más pronto empezaremos a disfrutar de las cosas que realmente merecen la pena. Porque detrás de nuestros miedos siempre hay oportunidades que conocer para seguir creciendo y superando nuestras barreras mentales.

El miedo solo es una emoción que una vez entendida, nos lleva a comprender que es útil en un abanico de situaciones muy limitadas y que experimentaremos muy pocas veces en la vida.

Lo hacemos más a menudo de lo que creemos, y tenemos la solución. Hay muchas formas de ser más consciente de ti mismo/a y de tu impacto. Una de las formas de hacerlo se llama meditación, y te invito a practicarla para empezar a tomar el mando a distancia de tu vida.

Mindfulness es una estrategia que nos enseña muchas cosas, quizás la más importante es que la vida, en realidad, solo sucede ahora: en este preciso momento, el resto es humo. Nos ayuda a hacer conciencia de todo aquello que requerimos para poder generar salud, ya sea mental, físico o espiritual. Mindfulness nos lleva al compromiso con nosotros mismos de abrazar nuestras emociones, entre ellas EL MIEDO.

Si te preguntas "como dejar de tener", debes saber que el miedo nunca desaparecerá totalmente. Tal como dice la frase: el miedo no se quita, no es una mancha. Es una emoción y, como las demás, debe ser gestionada y regulada. Los pasos para gestionar una emoción son:

“El bienestar real debe empezar por la mente” Percibirla: ser consciente de ella

Identificarla: ponerle nombre

Sentirla: notarla y no luchar para evitarla

Escucharla: las emociones nos aportan información que puede servir de guía. Puedes preguntarte: por qué estoy sintiendo miedo ahora o qué es lo que está provocando esta reacción.

Dejarla ir: una vez la emoción ya te ha aportado la información suficiente y has decidido en consecuencia, puedes dejarla ir.

Superar los temores es un paso fundamental para avanzar y lograr una vida plena. Por eso, te recomiendo tener un buen conocimiento de ti mism@. "Lo que nos gusta, lo que no, con qué estamos dispuestos a negociar, hasta dónde llegaremos para lograr nuestras metas”, esas cuestiones nos ayudan a proveernos de consistencia interna, algo que nos aporta una sensación de amor y confianza en nosotros mismos.

“El tiempo pasa, pero tú sigues generando neuronas y puedes cambiar tu forma de pensar hasta el último día de tu vida”, Elsa Punset



Si quieres una cita con la psicoterapeuta Edna Morteo puedes escribirnos haciendo click en este enlace:

Recuerda que trabajamos con consultas presenciales en Playa del Carmen México y en línea a cualquier país de habla hispana.

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