Me da asco la diversidad sexual

Actualizado: 27 dic 2021

Cuántas veces te ha tocado escuchar o decir estos comentarios: “Está bien que tengan sus preferencias, pero que no las expresen en público”, “Entiendo que tienen derechos, pero para qué salen a las calles vestidos así”, “Se vale que les gusten las personas de su mismo sexo, pero no deberían ser tan masculinas o tan femeninos”. Estos y otros comentarios provienen del temor internalizado a faltar a las reglas y a las normas aprendidas desde las primeras edades.


Cada persona aprendió en algún momento de su vida a respetar reglas, familiares, escolares, sociales, religiosas; cuando estas reglas se aprenden a partir del control, el resultado es un adiestramiento basado en el premio y el castigo; esto significa que la persona logra adaptarse a un sistema evitando ser castigado y recibiendo recompensas si es obediente; el impacto personal de este adiestramiento es que cuando vea que alguien falta a las reglas y tenga el poder suficiente para controlarlo lo voy a hacer por medio del castigo, es decir, integro en mi ser una actitud repetitiva y me convierto en promotor de esta misma actitud, soy incapaz de cuestionarla y llegará el momento que la repita aún sin supervisión y conciencia.


Este adiestramiento es el responsable de conductas homofóbicas que rechazan comportamientos, manerismos y expresiones de género diferentes a las que fui sometido. Es por ello que al ver o enfrentarme a la diversidad en otros cuerpos, contacto con el temor al castigo internalizado de niño o niña, y actúo en función de él, utilizando el poder que tenga a la mano: discursos de odio, discriminación disfrazada de respeto, y violencia en sus diferentes manifestaciones.