Microbiota y autismo: ¿qué relación tiene con la nutrición?
- Recepcion Transpersonal
- hace 4 días
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En los últimos años se ha estudiado mucho la relación entre la microbiota intestinal y el autismo, principalmente por la conexión que existe entre el intestino y el cerebro.
En personas con trastorno del espectro autista (TEA) es común encontrar síntomas gastrointestinales como estreñimiento, diarrea, inflamación, dolor abdominal o cambios en las evacuaciones. También puede existir mucha selectividad alimentaria, lo que hace que la alimentación sea poco variada.
Esto es importante porque la alimentación influye directamente en la microbiota intestinal.

¿Qué tiene que ver la alimentación?
La microbiota necesita diferentes tipos de nutrientes para mantenerse en equilibrio. Una alimentación con poca variedad, baja en fibra y con un consumo limitado de frutas, verduras y leguminosas puede afectar la diversidad de microorganismos intestinales.
En pacientes con TEA, uno de los principales objetivos desde la nutrición es mejorar la calidad y variedad de la alimentación, siempre respetando sus preferencias, texturas y tolerancias.
No se trata de obligar al paciente a comer alimentos que rechaza, sino de trabajar poco a poco la aceptación de nuevos alimentos.
Dietoterapia
La dietoterapia debe ser individualizada. No existe una dieta que cure el autismo.
Se han estudiado principalmente las dietas sin gluten y sin caseína, pero hasta el momento la evidencia no es suficiente para recomendar eliminarlas de manera general en todas las personas con TEA.
Si existe una enfermedad celíaca, alergia, intolerancia u otra indicación médica, entonces sí puede ser necesario retirar determinados alimentos.
Por eso, antes de eliminar grupos completos de alimentos, debemos valorar si realmente existe una indicación y cuidar que no aparezcan deficiencias nutricionales.
¿Qué podemos trabajar desde la nutrición?
Algunos puntos importantes son:

Aumentar poco a poco la variedad de alimentos.
Mejorar el consumo de fibra según tolerancia.
Incluir frutas y verduras de diferentes colores.
Mantener una adecuada hidratación.
Asegurar suficiente proteína, vitaminas y minerales.
Trabajar el estreñimiento u otros síntomas gastrointestinales.
Considerar probióticos o prebióticos de manera individualizada cuando puedan ser útiles.
Los probióticos y prebióticos son un área de investigación interesante. Algunos estudios han encontrado beneficios principalmente sobre síntomas gastrointestinales, pero todavía no hay suficiente evidencia para decir que puedan tratar los síntomas propios del autismo.
Lo más importante
Desde nutrición, nuestro objetivo no es tratar el autismo mediante una dieta, sino ayudar a que el paciente tenga una alimentación adecuada, mejorar su salud intestinal y prevenir deficiencias nutricionales.
Cada paciente es diferente y, especialmente en niños con mucha selectividad alimentaria, debemos trabajar de manera progresiva y en conjunto con otros profesionales.
La relación entre microbiota, intestino, cerebro y autismo todavía se sigue investigando. Sabemos que la alimentación puede modificar la microbiota y que mejorar la alimentación puede favorecer la salud gastrointestinal.
Por eso, más que buscar una "dieta para el autismo", debemos buscar una alimentación completa, variada e individualizada, respetando las necesidades y características de cada paciente.
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