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Sistema de creencias y salud mental

El sujeto no se relaciona con la realidad si no con la representación mental que se hace de ella. Por lo que, la conceptualización de creencia se vuelve un tanto ambigua. Así pues, si partimos de la conceptualización de creencia como idea, o también llamada creencia reflexiva, esta es entendida como una verdad subjetiva, una convicción, algo que el sujeto considera cierto, sin embargo, esto no debe ser confundida con la verdad objetiva. Por otra parte, desde la perspectiva psicológica se conciba a la creencia como la disposición, una potencia del sujeto, del mismo modo que también son disposiciones los rasgos del carácter, los hábitos o los instintos. Así mismo, las creencias a diferencia de las ideas u ocurrencias, son ideas ya asumidas por la sociedad y con las que el sujeto en su desarrollo se encuentra y adopta como interpretación de la realidad.

         Así pues, el conjunto de las creencias de un sujeto se organiza en sistemas. Por lo que, cuando hablamos de sistema de creencias no estamos refiriéndonos a un hecho natural sino a un constructo del que nos valemos para entender el fenómeno. Por lo que, la creencia supone una expectativa de actuación por parte del sujeto, pues lo dispone a actuar de determinada manera, es decir, se alude a un constructo útil para dar cuenta de las motivaciones de la conducta. Sin embargo, es relevante mencionar que las creencias no constituyen el único factor motivacional de la conducta, pues otros factores contemplar son las actitudes, los instintos, los rasgos de carácter y las necesidades.


      Las creencias nos sirven para sostener la estabilidad emocional. En la búsqueda de la estabilidad emocional debemos tomar decisiones, luego es la voluntad con todos sus constructos axiológicos y sociales la que debe actuar. El fortalecimiento de las creencias se debe a mecanismos de adaptaciones que se han consolidado a través del tiempo en la vida del ser humano. Generalmente las adaptaciones dependen de cuestiones prácticas, lo verdadero se traduce en aquello que es útil y que sea benéfico para las contingencias de la vida. Por ello, las creencias serían conjuntos de experiencias padecidas por el sujeto con la finalidad de controlar las eventualidades que

pongan en peligro su integridad vivencial.


      De igual manera, las creencias pueden ser expresadas en forma deseos o preferencias, lo que Ellis plantea como creencias racionales, o como una obligación, necesidad imperiosa o exigencia, las cuales se consideran “creencias irracionales” las cuales son manifestaciones dogmáticas y alteraciones de conducta que interfieren en la obtención de nuevas metas. Desde la Terapia Racional-Emotiva (TRE) las creencias irracionales refieren a creencias ilógicas, sin evidencia empírica y disfuncionales. Así mismo, dichas creencias se caracterizan por derivar de deducciones imprecisas no apoyadas en la realidad, expresarse como demandas, deberes o necesidades, conducir a emociones inadecuadas e interferir en la obtención y el logro de las metas personales.

Es importante recalcar que las creencias irracionales pueden cambiarse mediante esfuerzos activos y persistentes para reconocer, desafiar y revisar el propio pensamiento.





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