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¿Por qué amamos?

  • Foto del escritor: Recepcion Transpersonal
    Recepcion Transpersonal
  • 30 jun
  • 3 min de lectura

Actualizado: hace 7 horas

En este pequeño espacio, reconocemos el trabajo de Helen Fisher, en el que se intentará puntualizar la dinámica del amor al explorar la naturaleza y la profundidad de la biología, donde la química cerebral ha surgido a través de la evolución y en diferentes aspectos del amor romántico, tanto en humanos como en animales; y donde actualmente se observa la dinámica que se acerca al cuestionamiento establecido.

La química y biología del amor romántico

Surge de una necesidad fisiológica y un impulso evolutivo que es el factor que favorece la

reproducción y la unión en las parejas, siendo la dopamina, norepinefrina y serotonina sustancias químicas clave que activan los circuitos cerebrales del amor, responsables de generar euforia, obsesión y energía, donde la actividad en regiones cerebrales confirma la base biológica del amor romántico, llegando hasta tal punto que el amor puede considerarse una forma de adicción, con síntomas como tolerancia, abstinencia y recaídas, similar al consumo de cualquier sustancia adictiva.


El proceso evolutivo del amor y sus funciones


en las cuales inspeccionamos que el amor surgió hace millones de años para facilitar el apareamiento, la reproducción y la crianza en pareja en donde la monogamia, el cortejo y la preferencia por parejas similares u opuestas se desarrollaron para maximizar la supervivencia y la diversidad genética en la cual la evolución favoreció de forma significativa la formación de vínculos duraderos y relaciones de pareja que aseguran la crianza conjunta de los hijos, en donde la cultura y las tradiciones han moldeado las formas de amor, pero la base biológica permanece universal.


Para una comprensión más completa, consideramos diversos tipos y componentes del amor, que dividimos en deseoamor romántico y apego, cada uno de los cuales se manifiesta con circuitos cerebrales y funciones distintas. El deseo impulsa la búsqueda sexual y la atracción física, asociado a altos niveles de testosterona y dopamina; el amor romántico combina pasión y obsesión, con activación intensa en áreas relacionadas con la recompensa y la motivación; y el apego es un vínculo de seguridad y confianza, sustentado por la oxitocina, la cual favorece relaciones duraderas.

Siendo que el humano vive en sociedad, la influencia cultural y social en el amor es un punto a considerar, ya que la elección de pareja está influida por factores biológicos, culturales, sociales y experiencias infantiles. La atracción por la belleza, la simetría, la juventud y el estatus social son patrones universales y evolutivos donde la cultura moderna promueve el amor romántico como base del matrimonio, aunque en muchas sociedades aún prevalecen los matrimonios arreglados, convenios de familia o por estatus social. En otro punto se observa que la independencia femenina y la mayor longevidad han ampliado las formas y duraciones del amor en la sociedad actual.

Un punto a destacar se expone en el amor de los animales y su relación con el humano. Muchos animales muestran comportamientos de cortejo, energía, posesión y fidelidad similares al amor humano; la atracción animal está relacionada con sustancias químicas como la dopamina y la norepinefrina; la monogamia y el cortejo en especies como elefantes, aves y mamíferos; los cuales reflejan patrones evolutivos del amor, y se pudiera considerar que la historia del amor en humanos pudieran tener raíces similares en conductas animales y en la evolución de cerebros complejos.


Por otro lado, el impacto emocional y social del amor en el rechazo impacta en la biología, siendo que el rechazo amoroso puede provocar angustia, depresión, furia y en algunos casos violencia e incluso suicidio. La pérdida del amor activa circuitos cerebrales asociados con la furia y el estrés, generando sentimientos intensos de dolor en donde la recuperación del amor requiere tiempo, apoyo social, cambios de hábitos y medicación. La cultura y las tradiciones ayudan a sobrellevar el dolor, pero el amor deja huellas profundas en la memoria y en el cerebro.

Por último, la influencia de la edad, género y cultura en el amor, en donde la pasión y el amor pueden durar toda la vida, y las personas mayores siguen experimentando sentimientos intensos; los hombres y mujeres muestran diferencias en la activación cerebral, preferencias y comportamientos en el amor. La belleza, simetría, estatus y compatibilidad genética influyen en la elección de pareja, en donde la cultura, la historia personal y las experiencias moldean los estilos de amar y las expectativas románticas.

Actualmente podemos encontrar vasta información en la temática del amor. Comprender desde un punto biológico y cultural nos ayuda a poder observar, como un mapa, la dinámica que se ha generado a través de la evolución, siendo de ayuda para comprender la dinámica sociocultural que en ocasiones nos extravía de la regla biológica, la cual está diseñada para poder preservar nuestra especie y conectar significativamente con la pareja elegida.


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