Terapia conductual de primera, segunda y tercera generación
- psicologo1tp
- 1 oct 2024
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Desde el modelo conductual se han implementado diferentes terapias psicológicas durante el pasar de los aƱos, con el objetivo de velar por el bienestar y mejoramiento psicológico de los consultantes. AsĆ pues, la psicologĆa conductual ha desarrollado diferentes estrategias de modificación del comportamiento con el fin de brindar soluciones frente al malestar psicológico, ya sea mediante la modificación en la frecuencia de la conducta, los pensamientos, las emociones o los aspectos culturales asociados.
Debido a esto, la conceptualización y puesta en prĆ”ctica de dichas terapias psicológicas en el quehacer profesional, involucran procedimientos diferentes; sin embargo, es importante mencionar que los modelos conductuales han resaltado por ser empĆricamente validados, es decir, que las intervenciones psicológicas propuestas por el modeloĀ han demostrado ser eficaces, validando su aplicación, utilización y rĆ©plica.
Ā Ā Ā Ā Ā El modelo conductual, existen tres grandes generaciones de terapia conductuales, las cuales se han diferenciado por los lineamientos teóricos que son diferentes, aunque sus objetivos generales estĆ”n orientados hacia la modificación conductual. AsĆ pues, podemos identificar las terapias del comportamiento de primera, segunda y tercera generación. De manera inicial, la primera ola de terapias de la conducta, las cuales surgen en los aƱos 60, ubicadas dentro del tratamiento clĆ”sico de conducta que se apoya en el cambio directo del comportamiento a travĆ©s del manejo de contingencias, con tĆ©cnicas fundamentadas en la investigación bĆ”sica sobre la conducta, siendo su objeto de estudio āla conductaā.
Dichas terapias fueron ampliamente utilizadas para el manejo de conductas compulsivas y /o obsesivas, asĆ como, algunas fobias, lo cual implica implementar estrategias que puedan aumentar, mantener y disminuir conductas, bien sea problemĆ”ticas o en el caso de incrementar, serĆan las que se consideren apropiadas dependiendo de la situación. Sin embargo, la principal limitante para esta generación de terapias conductuales es que toma en cuenta los aspectos internos de la persona, asĆ como el contexto cultural en el que la persona desarrolla, pero no los considera la causa del comportamiento.
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Con el pasar de los aƱos, algunos autores de los principios conductuales refirieron que necesitaban ir āmĆ”s allĆ”ā del condicionamiento clĆ”sico y operante, centrĆ”ndose en los procesos humanos cognitivos, dando lugar a la segunda ola y generación de terapias conductuales llamadas terapias ācognitivo-conductualesā las cuales buscan alterar los llamados procesos internos o eventos privados, que desde su perspectiva explican de manera causal el comportamiento, interviniendo sobre las creencias, pensamientos, esquemas mentales, ideas, se generan modificaciones en la conducta problema, asĆ pues, dicha intervención entonces estĆ” dirigida a la modificación de eventos cognitivos para alterar las acciones de la persona que presenta trastornos psicológicos. Hasta este momento las terapias utilizadas representaban mayor costo que beneficio, por lo que, dicha ola vino a revolucionar la prĆ”ctica terapĆ©utica.
Las terapias cognitivo- conductuales han demostrado su eficacia para una gran variedad de trastornos como el trastorno psicótico, trastorno bipolar, trastorno depresivo, TAG, TOC, fobia social, fobia especĆfica, hipocondrĆa, bulimia nerviosa, adicción a sustancias y adicciones comportamentales, conducta suicida, etc. sien embargo, surge para esta generación de terapias el gran debate sobre si lo que hace eficaz a esta tĆ©cnica son sus componentes cognitivos o los conductuales, llegĆ”ndose a plantear que mĆ”s que una reestructuración y modificación de los pensamientos desadaptativos es un moldeamiento de los comportamientos verbales manifiestos y encubiertos, proponiĆ©ndose que el mecanismo de funcionamiento de las tĆ©cnicas cognitivas serĆa explicado mejor por las leyes del aprendizaje clĆ”sica (conductismo) que por las leyes de aprendizaje cognitivo.
Ā Ā Ā Ā Ā Ā Debido a las crĆticas y limitaciones de las terapias de segunda generación, pese a su indudable calidad y eficacia en el tratamiento de muchos trastornos psicológicos, propiciaron el surgimiento de una nueva ola o tercera generación de las terapias de la conducta. Las terapias de tercera generación parten del contextualismo funcional como modelo filosófico. Esta nueva corriente parte de la idea de incorporar de forma mĆ”s óptima el Ć©nfasis empĆrico en el anĆ”lisis de conducta, siendo mĆ”s ācontextualā. Debido a que centra el eje del cambio psicológico en el contexto, estas terapias han sido denominadas como āterapias contextualesā. AsĆ pues, , el contexto de la relación terapĆ©utica hace
referencia al espacio clĆnico en el que el paciente y el psicólogo/a desarrollan la terapia como una fuente de experiencia y aprendizaje. Por otra parte, el contexto como ambiente es aquel en el que la persona y sus comportamientos se desarrollan con su medio. La eficacia de este tipo de terapias varĆa en función de la problemĆ”tica presentada por el paciente. Por ejemplo, la Terapia de Activación Conductual ha mostrado eficacia para el tratamiento de la depresión y de la sintomatologĆa depresiva y ansiosa en pacientes con cĆ”ncer.
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