Autoestima
- psicologo1tp
- hace 6 días
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La autoestima se entiende como el conjunto de creencias, pensamientos y evaluaciones que una persona mantiene acerca de sí misma, los cuales influyen directamente en sus emociones y conductas. Una autoestima sana no depende únicamente de logros externos, sino de la forma en que el individuo interpreta sus experiencias. Este escrito breve tiene como objetivo expresar y compartir la importancia de una autoestima saludable desde la perspectiva cognitivo-conductual (C.C) y su impacto en el bienestar psicológico y el funcionamiento adaptativo.

Autoestima y cogniciones
La terapia cognitivo-conductual (C.C) sostiene que los pensamientos automáticos y las creencias influyen en la manera en que una persona se percibe a sí misma. Las creencias centrales relacionadas con la autoestima suelen formarse a partir de experiencias tempranas y se expresan en esquemas cognitivos del tipo “soy valioso” o, en casos disfuncionales, “no soy suficiente”. Una autoestima sana se caracteriza por creencias realistas, flexibles y equilibradas, mientras que una autoestima baja suele estar asociada a distorsiones cognitivas como la generalización excesiva, el pensamiento dicotómico y la descalificación de lo positivo. Estas distorsiones contribuyen al mantenimiento de emociones negativas como la ansiedad, la culpa y la tristeza.
Implicaciones emocionales y conductuales

Una autoestima saludable favorece respuestas emocionales más adaptativas. Cuando la persona interpreta los errores como parte del aprendizaje y no como fracasos personales, se reduce la intensidad del malestar emocional y se promueve la autorregulación. En el plano conductual, una autoestima sana se asocia con conductas de afrontamiento eficaces, mayor iniciativa y persistencia ante los desafíos. Por el contrario, una autoestima deteriorada puede conducir a conductas evitativas, dependencia emocional, procrastinación y auto - boicot, reforzando así el ciclo negativo entre pensamiento, emoción y conducta.
Importancia en la intervención psicológica

En la terapia cognitivo-conductual, el fortalecimiento de la autoestima es un objetivo clave. A través de técnicas como la reestructuración cognitiva, el registro de pensamientos automáticos y los experimentos conductuales, se busca modificar creencias disfuncionales y promover una autoevaluación más justa y compasiva. Una autoestima sana actúa como un factor protector frente a trastornos psicológicos como la depresión y la ansiedad, ya que mejora la percepción de autoeficacia y la capacidad para enfrentar situaciones estresantes.

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